Karate Do – (1ra. Parte)

LAS VEINTE REGLAS DE ORO DEL KARATE-DO (parte 1)

El fundador del Karate-Do, Gichin Funakoshi, no solamente creó el sistema, sino que supo llenar este Arte con su propio sentido de la existencia, y aunque en la actualidad hay muchas diferencias y principios entre el Origen del Arte y lo que hoy conocemos como Karate, es indudable que este sin la aportación de este Gran Maestro y su firmeza inicial, habría sido muy difícil, por no decir imposible, que la Vía de la Mano Vacía hubiera evolucionado hasta nuestros días.
Así, en su Dojo Kun, nos deja uno de sus legados principales, que son los Veinte Principios que se requieren para que el alumno alcance la excelencia en el Arte, los cuales señalaremos y comentaremos a continuación.Funakoshi Sensei

1. El Karate-Do empieza y acaba con el saludo: La gentileza y el respeto se adquieren también con su práctica. Saludar es recordar a nuestro cuerpo que debe obedecer unos criterios en los que el respeto debe someter otros impulsos que sin duda se activan en la práctica, tales como el miedo o la agresividad. Pero más allá de la cortesía, el saludo oriental inclinando la cabeza tiene un sentido simbólico y energético que hoy en día está casi olvidado.

Al inclinar la cabeza, tanto en posición Seiza como de pié, unificamos los principios del Cielo y la Tierra, cuyas energías nos penetran a través de la columna vertebral.

2. No utilizarás el Karate-Do sin motivo: Para Funakoshi, la agresividad sólo se explica como un acto defensivo; de manera que la Violencia Gratuita era constantemente criticada por el, oponiéndose incluso al Ju Kumite o combate libre que su hijo defendía. El Karate es sobre todas las cosas un entrenamiento del carácter y la personalidad, del espíritu del estudiante, que entrena la emnte y el cuerpo para conseguir un estado de alerta y excelencia, y no para alardear ni demostrar a los demás ni a el mismo nada.

3. Practicad Karate-Do con sentimiento de Justicia: La práctica del Karate y su utilización sólo deben servir a causas justas, y deben realizarse con actitudes impecables. El gran Maestro intenta prevenir y guardarse de aquellos que usen el Karate con innobles causas. Así, para los profesores la elección de los alumnos y sus intenciones al practicar el Arte era una de sus principales preocupaciones, lo cual no debería cambiar en los tiempos en los que estamos, aunque no siempre esto es así, y el poder del dinero ha hecho verdadero daño en muchas ocasiones.

4. Conócete a ti mismo antes de conocer a los demás: Se establece aquí uno de los preceptos esenciales en la Vía del Guerrero, que ya aparecía en el Templo de Delfos en la antigua Grecia. Gichin Funakoshi aníma a mirar primero dentro de uno mismo, antes de culpar a otros de las circunstancias de nuestra vida, y a hacernos responsables de nuestros actos de manera total. Exige también el rigor en los propios juicios y una fuerte labor introspectiva antes de considerar a los demás.

Funakoshi Sensei5. La Intuición nace con la técnica: Un error bastante extendido en Occidente es pensar que la técnica es lo importante, sin saber que para el Oriental el valor de las cosas está en su forma. La técnica es pues la forma que nos dirige al movimiento natural, y no un algo apretado que corta y limita nuestra fluidez.
No obstante, para alcanzar esa fluidez natural, será necesario entrenar de forma incansable la técnica, para que poco a poco vayamos conectando con ese conocimiento esencial que ya está dentro de nosotros y que es la Intuición, la cual nos permite adaptarnos a las infinitas circunstancias.

6. No permitáis que el espíritu vagabundee: La concentración es en toda práctica Oriental algo inexcusable. Cuando el duro entrenamiento presiona lo bastante, la mente tiene a escapar y vagabundear, para así interrumpir el esfuerzo. Así, permanecer en el aquí y ahora es fundamental en la práctica del Karate como Vía de Consciencia. La rutina del entrenamiento diario son una dura prueba para la concentración, y el practicante debe evitar la dispersión mental y el hacer de manera mecánica el movimiento. Sólo si hay presencia constante, las técnicas tienen la fuerza e intensidad adecuadas y nos permiten acabar el entrenamiento más fuertes que lo empezamos.

7. El fracaso nace de la negligencia: Para Funakoshi, no hay “peros” ni “ es ques”, de manera que la atención y el compromiso son esenciales en la práctica. Si no atendemos a las partes que forman el todo, o si lo hacemos sin la atención debida o sin el esfuerzo necesario, fracasaremos. El fracaso no es algo que cae arbitrariamente, sino que es el fruto de la desidia, apatía o dejadez. El Maestro recuerda que somos responsables de nuestros actos y de sus resultados, abriéndonos así a la posibilidad de mejorar y crecer. La evolución se da a partir del continuo error acierto, por lo que el guerrero se levanta cada vez que cae con la certeza de que si corrige su error podrá alcanzar su objetivo.

CONTINUARÁ EN PARTE 2…….

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