Ninjutsu, El Tengu

      NINJUTSU. LA LEYENDA DEL TENGU OSCURO.

 

Existe una bella Leyenda en relación a los Orígenes del NinJutsu, que se desarrolla en el mundo fantástico de los Tengu, los duendes-dioses guerreros, con cuerpo humano y cabeza de cuervo.

Resulta que en la Montaña Sagrada de los Tengu, llamada KURO YAMA (montaña negra), existía un Tengu travieso que estaba en desacuerdo con todas las formalidades y actitudes lógicas de los demás dioses guerreros. Así, entre otras cosas, el siempre vestía completamente de oscuro, totalmente opuesta a la de los demás, y cuando se sentaba , lo hacía de una forma desordenada y poco ortodoxa.Arte de los guerreros

En una ocasión, se discutía sobre la supremacía del mejor luchador entre todos ellos. Todos querían serlo, pero para demostrarlo lógicamente los combates serían sin reglas y a muerte. Sin embargo, para evitar esta opción, el más anciano de los Tengu propuso la idea de que sería considerado el mejor luchador el que venciera al Gran Dragón Rojo que vivía en las montañas gemelas, dentro de una cueva.

Ante semejante proposición, todos los dioses desistieron, ya que consideraban al Gran Dragón invencible. Entonces, el travieso Tengu vestido de oscuro saltó encima de la mesa y exclamó: “ ¡Yo me enfrentaré al Gran Dragón Invencible, y lo derrotaré!. El resto de dioses le miraron con aire de sorpresa y en su interior visualizaron el gran ridículo que haría, pero todos aceptaron con una irónica sonrisa, pues en el fondo querían que el travieso Tengu recibiera una lección por su osadía.

 El Tengu que siempre vestía de oscuro solicitó que el combate se pudiera celebrar dentro de 9 días, para así prepararse concienzudamente, y poco imaginaban el resto de dioses la astucia que el pequeño Tengu poseía. Así, durante la primera noche antes del combate, el pequeño guerrero se visualizó enfrentándose con el Dragón, y observando todas las posibilidades que le llevarían a obtener su propósito de vencer y convertirse en el mejor de los dioses guerreros. Al levantarse ese primer dia se encaminó a la cueva del Dragón, y cuando este salió y voló en busca de comida, el Tengu se introdujo en la cueva para poder inspeccionarla de arriba abajo, estudiando el terreno y así poder observar cualquier error que el Dragón pudiera cometer y aprovecharlo.

Pero la cueva estaba muy oscura y era totalmente llana, así que difícilmente tendría algo que pudiera ayudarle. Por ello, salió de la cueva antes de que regresará el Dragón y lo viera, y regresó a reflexionar sobre todo lo observado en las costumbres del Dragón, y así preparar las primeras ideas tácticas y estrategias.

ninjaAl día siguiente se dedicó a buscar hierbas para preparar la poción adormecedora que hiciera más lento al Dragón y le aturdiera. El Tengu que siempre vestía de oscuro tenía un profundo respeto por la naturaleza, ya que entendía que si utilizaba algo que le podía ayudar a sobrevivir, debía entregarlo un respeto total, y así lo hacía con cada hierba que cortaba.

Al siguiente día, y tras preparar la poción adormecedora, el Tengu volvío a la cueva del Dragón cuando este no estaba, y aprovecho para embadurnarse por el suelo que servía de cama a la bestia y  así impregnarse del olor del Dragón, para que cuando volviera no lo distinguiera. Se subió a una cornisa y una vez que el Dragón regresó, tuvo que esperar varias horas a que se durmiera, permaneciendo constantemente inmóvil, lo que para el no era un problema  ya que estaba acostumbrado a gastar bromas al resto de los dioses, y esa tarea de esperar a que el Dragón se durmiera no era sinónimo de cansancio o de aburrimiento, sino de emoción por conseguir su objetivo.

Cuando el Dragón se hubo dormido, dejo caer un cordel por el que empezó a deslizar el brebaje preparado, cayendo gota a gota a la garganta del Dragón. Sin embargo, el Dragón amaneció tan despierto como cualquier mañana. El Tengu que siempre vestía de oscuro regresó a preparar más poción adormecedora, y repitió la acción todas las noches hasta el Octavo día, en la que el Dragón ya sí salió de su cueva semi-atontado.

Ese día el Tengu realizó alguna que otra obra de ingeniería en el exterior de la cueva mientras el Dragón no estaba, para poder asegurar mejor su victoria. Y así, al amanecer del Noveno día, el travieso Tengu avisó al resto de dioses de que su pelea con el Dragón se iba a consumar. Llegados a la cueva, corrieron a resguardarse de las posibles envestidas y llamaradas del Dragón, cuando la pelea empezara. El travieso Tengu, conocedor de su éxito, pero con un acentuado espíritu de alerta, realizo ciertos cortes mágicos a través de movimientos verticales y horizontales que le permitían alejar las malas vibraciones y solicitar ayuda de las deidades protectoras.

 Ahora sí, el pequeño Tengu empezó a gritar para despertar al Dragón, que lo hizo muy pesado y aturdido, sin saber el motivo, pero con la idea clara de escarmentar al osado que le había despertado, pensando en … Quemarle!!. Nada más salir de la cueva se encontró con una lluvia de flechas envenenadas que se le clavaban ente sus escamas, lo que le hizo enfurecerse más aún, y enseguida comprobó que un pequeño Tengu era su agresor. Ante semejante ultraje, el Dragón lanzó una gran ráfaga de fuego para exterminar al pequeño Tengu, pero falló debido a su adormecimiento.

La segunda ráfaga, enviada con más rabia aún, tampoco acabo con el Tengu que pudo esconderse detrás de una roca. Viendo que no acababa con el, el Dragón decidió tragarse al Tengu directamente, y con unas grandes zancadas llegó a la roca, pero para su sorpresa, el Tengu había desaparecido. Un fuerte pinchazo en su corazón le hizo entender que el astuto Tengu le atacaba con una lanza escondido bajo tierra, y que estaba acabando con su vida entre fuertes rugidos de dolor.

El resto de los dioses-guerreros estaban muy sorprendidos ante lo que pasaba delante de sus narices, y desconcertados ante la desaparición del travieso Tengu, que cuando menos lo esperaban surgió de debajo del Dragón muerto y con cierto aire de orgullo se subió encima de la Bestia y dijo:

 “ Como habéis visto, he derrotado al invencible Dragón Rojo, por lo tanto desde ahora se me considerará el mejor dios guerrero de la Montaña Negra. También es mi deseo preparar un método de combate donde la paciencia y la perseverancia sean necesarias para vencer a un enemigo más fuerte, mi nombre será SOJOBO, que significa sin apresurarse ni precipitarse, y desde ahora seré reconocido como señor de todos los TENGU de KURO YAMA”

 

 

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